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jueves, 26 de marzo de 2015

Luchas de fieras

Las venationes o luchas de fieras eran muy famosas en Roma: fieras raras y exóticas eran traídas de países lejanos, trasportadas en barcos o carros para ser sacrificadas en estos cruentos espectáculos.
Las luchas eran terribles y el pueblo seguía con emoción estas peleas de ataque y defensa que enfrentaban a todo tipo de animales.


Lucha de gladiadores

De todos los juegos, el preferido era la lucha de gladiadores (ludi gladiatori). Los gladiadores luchaban por parejas, en grupos o en formaciones como verdaderos ejércitos.
Los participantes eran prisioneros de guerra, esclavos adiestrados o condenados a muerte. También participaban los hombres libres atraidos por las excelentes recompensas y por la gloria que suponía ser vencedor.
Los luchadores iban provistos de armas y vestimentas distintas según su condición. La lucha era a muerte; sino vencían, tenían la obligación de morir; si el perdedor caía exhausto o levemente herido, se dejaba al juicio del público si debían matarlo o perdonarle la vida.




Carreras de carros

En el circo se celebraban también las carreras de galope que se alternaban con las de al trote, los aurigas, casi todos esclavos, eran los conductores de los carros.
Este espectáculo despertaba una rivalidad apasionada entre las cuadras y los espectadores. El auriga ganador recibía una recompensa y era coronado con laurel.



Espectáculos en el circo

Grandes carteles con dibujos anunciaban los espectáculos que se iban a presentar en el circo o en el anfiteatro.
El objetivo del magistrado que los representaba era despreocupar y divertir al pueblo para alcanzar el puesto político deseado.
En Roma los juegos tenían lugar en el Circo Máximo o en el Circo Flaminio, así como en el Anfiteatro Flavio.



Representaciones teatrales

Todos los días de fiesta se celebraran representaciones teatrales en honor a los dioses.
Las obras que se representaban eran sencillas y cortas, recibían el nombre de atelanas al teatro podían asistir todos los ciudadanos, incluso las mujeres y los niños.
Los actores romanos se cubrían el rostro con máscaras; según el papel que representaban se ponían una u otra.